Pensamos en palabras

Mito / Muriel Rukeyser

Mucho tiempo después, Edipo, viejo y ciego, recorrió los
caminos. Sintió un olor familiar. Era
la Esfinge. Edipo dijo, “Quiero hacer una pregunta.
¿Por qué, no reconocí a mi madre?”. “Diste la
respuesta equivocada”, dijo la Esfinge. “Era la
única respuesta acertada”, respondió Edipo. “No”,
dijo ella.
“Cuando pregunté qué camina en cuatro patas a la
mañana, dos al mediodía y tres al ocaso, contestaste
el Hombre. No dijiste nada sobre la mujer.”
“Cuando dices el hombre”, replicó Edipo, “incluyes a las
mujeres también. Todos lo saben.” Ella dijo, “Eso es
lo que tú crees.”

(Versión de Diana Bellesi)

Los/as expertos/as en publicidad calculan con meticulosidad las palabras a emplear. Quienes diseñan una campaña mediática también. Los cursos de oratoria, marketing, manejo de crisis y tantos otros hacen hincapié en las palabras. En las universidades de estas ramas y de otras, se analizan los procesos lógicos de razonamiento, en definitiva, los significados.

Estamos explicando obviedades y nadie las discutiría, salvo para agregar mas precisiones o ejemplos. Sin embargo, si hablara directamente acerca del lenguaje no sexista y de la invisibilización de las mujeres en la utilización de las palabras, muchos/as contestarían con exaltación: “¿Por qué no se ocupan de cosas mas importantes?”, “es lo natural”, “el masculino es un genérico”, “estás deformando la gramática” y así…

Pensamos en palabras y, de allí, construimos la realidad a través de esas representaciones que hacemos de ella mediante el lenguaje.

Por eso, los/as especialistas del primer párrafo le dan la importancia que merecen las palabras que están y las que no están. De las que figuren y de las que oculten se arma su discurso para construir en nuestras mentes una realidad que resulte beneficiosa para sus propósitos.

Entonces, ¿Qué realidad se construye y a quienes beneficia o perjudica la utilización de un lenguaje que no incluya a las mujeres?

El lenguaje no es “natural”,es una construcción humana que refleja determinados valores (en general, los dominantes), que se presentan como neutrales, objetivos, ‘normales’ y ‘naturales’ y se van adquiriendo de forma acrítica e inconsciente hasta el punto de que los grupos no dominantes los acepten como correctos y queden alienados.

Utilizar un lenguaje inclusivo no es trivial, es una manera más de contribuir a luchar contra la opresión a las mujeres, y tiene consecuencias prácticas porque cambia la conceptualización del mundo suprimiendo los privilegios androcéntricos o patriarcales.

En definitiva, es necesario para avanzar hacia una sociedad mas igualitaria.

Fuente: “Rebatiendo los que otrOs dicen del lenguaje no sexista”, Olga Castro Vázquez

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3 comentarios

Archivado bajo Derechos, Género

3 Respuestas a “Pensamos en palabras

  1. Cadorna

    Los idiomas, sobre todos los latinos y los eslavos, marcan claramente las diferencias ancestrales entre los géneros. No es un detalle menor tenerlos presentes para poder superar las diferencias desde el discurso.

  2. Charls

    Buenisimo el texto lo recomiendo para aquellos que sostienen que utilizar los/as as/os hace los textos ilegibles sobre todo los/as académicos/as que se niengan a integrar un lenguaje inclusivo.

    Nombremos, visibilizemos, digamos, integremos igualdad, diversidadn y derechos para todos y todas.
    bx

  3. Yuyu

    Es cierto, para mi complicar el lenguaje es enrealidad darle una intencionalidad que de por sí no tiene y que muchas veces se consigue no tomar consciencia de estas cosas.

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