El respeto como condición del debate

Quienes apoyamos la modificación de la ley de matrimonio para que reconozca a todas las familias por igual, nos vemos en la obligación de solicitar una rectificación de la editorial que el diario La Nación, de larga tradición en nuestro país, publicó el día sábado 19 de junio de 2010.

Es un derecho poder expresarse libremente, pero tal derecho, tratándose el periodismo de un servicio público de administración privada, no puede hacerse brindando información equivocada ni  con agravios e insultos. Consideramos que esta columna de opinión ha transgredido los parámetros de responsabilidad que a la labor de periodismo competen, por los términos que utiliza, estigmatizando a los padres gays y a las madres lesbianas, y por la tergiversación del debate que realiza. Es así que La Nación publicó:

“La idea de que los niños son “cobayos” con los cuales se puede justificar cualquier experiencia es, sin duda, violatoria de nuestras leyes y de la Convención de los Derechos del Niño. Lo que esta pretensión adoptiva olvida es que se está violando el verdadero fin y objeto del instituto de la adopción, que es el interés del menor por adoptar”.

Ciertamente, “experimentar” con niños como si fueran “cobayos” es totalmente violatorio de las leyes y de los derechos de los niños. Pero no es lo que quienes impulsamos la modificación de la ley pretendemos; las familias diversas ya existen, no son ni una pretensión ni “cualquier experiencia”: son un hecho social. Como ocurrió con la ley de divorcio vincular, no se trata de inventar nada, sino de reconocer una realidad existente.

La discusión no pasa por la existencia o inexistencia presente, futura o pasada de las familias homoparentales sino por  la disyuntiva entre reconocer los derechos de los niños a una estabilidad familiar amparada por la legislación civil o de seguir retaceando los derechos de miles de niñas y niños en virtud de la sexualidad de sus madres/padres.

Entre muchos otros tipos de familias, existen también familias compuestas por dos padres y dos madres, familias conformadas con amor y responsabilidad cuyos derechos están siendo vulnerados y que la modificación de la ley que el senado sancionará vendrá a reparar. Compararlas con supuestos “experimentos” que toman a niños y niñas como si fueran “cobayos”, constituye una total falta de respeto. Implica marcar con el estigma de la patología a quienes tenemos una orientación sexual distinta a la heterosexual, pero sobre todo, un insulto a la dignidad de aquellos niños y niñas que día a día son cuidados por estas familias con amor y responsabilidad.

Estas impúdicas comparaciones habían sido pronunciadas de manera aislada por personajes de escasa seriedad e insignificante relevancia pública. Que el diario La Nación publique expresiones de este tenor constituye un antecedente de extrema gravedad frente al cual no podemos permanecer en silencio.

La historia enseña que cuando instituciones de relevancia, como lo es este diario, abrevan en la violencia discursiva, más temprano que tarde, esta violencia va en aumento hasta  perpetrarse físicamente. Y de esto pueden dar testimonio en nuestro país no sólo la comunidad LGBT, sino la judía, la afrodescendiente, los pueblos originarios y otros grupos vulnerados por sostener opiniones diferentes.

Hace ya veinte años que  los científicos reconocieron que había sido un error considerar a la homosexualidad como una enfermedad y dejaron de considerarla tal, eliminándola de la lista de las enfermedades mentales. Ser gay o lesbiana no es mejor ni peor que ser heterosexual, con todas sus implicancias: ni mejores, ni peores en capacidad de amar, ni en la de errar, ni en la capacidad de crianza, ni en la de procreación, ni en la del cuidado. Por lo tanto, la carga de la prueba recae sobre quienes sostienen que esa igualdad no es tal. Son quienes se oponen a la ley quienes deben presentar evidencias fiables de que no es inocuo ser criado por dos padres o dos madres. No las han presentado porque no han podido encontrarlas.

Los únicos argumentos presentados en contra de la ley han apelado a esencias naturales incomprobables y carentes de toda evidencia empírica o han sido de carácter religioso, aunque muchos líderes religiosos de diversos cultos se han expresado a favor.

Por último, rogamos que los periodistas que  opinen en contra del proyecto lo lean, puesto que está claro que no da lugar a la posibilidad de contraer uniones entre tres o más personas; en distintos pasajes se refiere a “ambos contrayentes” o a “uno… y el otro”, expresiones que mantienen inequívocamente en dos el número de personas contrayentes.

Si hay otros argumentos en contra, estaremos dispuestas y dispuestos a escucharlos, aunque no nos parezcan suficientes para impedir la sanción de la  ley. Pero esperamos siempre el respeto y el rigor intelectual que un ejercicio responsable del periodismo exige.

Las dos mamás, Andrea, Silvina y sus tres bombonazos/as: Jazmín, Santi y Abril.

Aquí su blog: “Ella, los trillizos y yo”

Share

Anuncios

7 comentarios

Archivado bajo Actualidad, Derechos, homo/lesbo/transfobia, Noticias

7 Respuestas a “El respeto como condición del debate

  1. TOMATO

    Impresentable. Esto publicado en un panfleto fotocopiado en un grupo religioso anti-ley ya habría sido nefasto. En un medio de comunicación es impresentable. Lo bueno es que indica que entre quienes se oponen a la ley no hay diferencia entre un panfleto fotocopiado y un Diario centenario. Ese es su nivel de argumentación.

  2. daniel

    Desgraciadamente no me extrañan este tipo de expresiones , no es la primera vez que el Sr Mitre convierte su columna en una lugar de intolerancia y falta de respeto, no es la primera vez que me siento agraviado en sus dichos, en su actitud, y eso se torna mas lamentable aun , cuando no solo hablamos de pensar de maneras diferentes, sino cuando utilizamos un medio masivo para deformar, en lugar de informar y para agredir en lugar de intentar construir a traves de una discusion razonable, sin lastimar ,sin la soberbia de creer ser dueño de una verdad que todos sabemos aunque pretandamos negar que no es absoluta, ya que la realidad hoy es innegable, que no hablamos de experimentos sino de familias constituidas con el vinculo mas importante y unico necesario, el amor, que existen , conviven e intentan simplemente ocupar el lugar que les corresponde en esta sociedad que se dice igualitaria en su constitucion.
    No es la primera vez que nos indican , nos guian a comprender cual es la familia normal aquellos nunca pudieron aceptar siquiera a su propio hermano, o se casaron con gente 40 años mas joven divorciada con hijos de matrimonios anteriores, asi que no entiendo bien cual es la posicion de este Sr , sera ..algunos podemos y otros no? sera como la de la iglesia haz lo que digo pero no lo que yo hago?
    Lo unico importante es el amor que dos personas mas alla del sexo puedan sentir y el amor que estos seres humanos esten dispuestos a dar a un hijo propio o adptado, los derechos del niño deberian incluir la obligacion de los adultos a contenerlos a cuidarlos y protegerlos, a amarlos y educarlos, algo que estas superfamilias heterosexuales que nos presenta la Nacion evidentemente no hacen , todos sabemos tambien,que muchos abandonan, lastiman, discriminan, castigan y hasta abusan de sus propios hijos, y son heterosexuales!!
    Hemos caminado hasta aqui un camino muy duro lo hemos hecho con inteligencia y respeto, no bajemos los brazos y expongamos a esta gente que disfraza su odio con un discurso hipocrita

    • Tal cual, no es la primera vez. Pero con este tema, queda al desnudo la falta de argumentos, la poca seriedad y la falta de ética y responsabilidad en la tarea periodística, lo que convierte en doblemente grave el ataque a un avance que significaría igualdad para todos/as, no solo para la comunidad LGBT.
      Coincidimos totalmente en tu último párrafo y creemos que esa es la mejor estratégia: no entrar en provocaciones y exponer nuestros argumentos, caminar esta lucha con respeto. Un beso!

  3. MIGUEL ANGEL

    A ESTA ALTURA QUE PODEMOS ESPERAR DEL DIARIO LA NACION ? QUE INFORME CON LA VERDAD,PERO SU EDITORIAL HA DEMOSTRADO EL “MENOSPRESIO,LO OBSENO “DE TERGIVERSAR,UN INFORME PLAGADO DE ANOMALIAS Y LLENO DE RENCOR Y ODIO.
    LA SOCIEDAD HOY RECLAMA POR LOS DERECHOS CONSTITUCIONALES, NO CON INFOMES BARATOS DEL SIGLO PASADO.TODOS SOMOS IGUALES ANTE LA LEY.

    • Eso es lo mas grave, la irresponsabilidad de decir barbaridades sin otro sustento que el prejuicio y la defensa de los intereses de la jerarquía eclesiática y otros status quo. Como país, nos merecemos una prensa mejor, no solo para este tema, para todos. La igualdad y una prensa ética y profesional, nos harán un país mejor. Gracias por el comentario!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s