Día del Orgullo: Stonewall y la importancia del activismo.

Hoy, como cada 28 de junio, se celebra alrededor del mundo el Día del Orgullo LGBT. Se cumplen 43 años de la Revuelta de Stonewall, aquel bar del Greenwich Village de Nueva York, en la que según muchos, comenzó el movimiento LGBT tal como lo conocemos.  Cuenta la leyenda que súbitamente algunos cientos de personas furiosas se congregaron en el Bajo Manhattan y así fue como cambió el mundo. No fue tan simple: El activismo y las agrupaciones  sociales tuvieron un rol

Stonewall fue el producto de un conjunto de organizaciones que aplicaron los principios básicos de la movilización social. Sin ellas, Stonewall no habría sido más que una de las tantas contiendas que sucedían en los bares gay de finales de los ’60 o aquellas manifestaciones de otros grupos sociales que caracterizaban el tumultuoso clima de la Nueva York de la época.  Fue el cuidadoso planeamiento de los militantes del incipiente movimiento LGBT lo que convirtió un hecho común y corriente en la toma de la Bastilla.  Ese logro es aún hoy el ejemplo de consolidación un movimiento social.

Stonewall no salió de la nada.  La noche del levantamiento se encontraba entre la multitud un grupo de experimentados activistas de la “Mattachine Society” (una organización semi clandestina de los 50’s) y de los cada vez más fuertes movimientos antibélicos.  Jim Fouratt, joven y carismático miembro de la agrupación “Students for a Democratic Society” (Estudiantes para una Sociedad Democrática) detuvo su marcha cuando vio la multitud agrupada en la puerta del bar. Otro militante de la misma agrupación, John O’Brien llegó más tarde. Bob Kohler, del antiguo Congreso por la Igualdad Racial, se sumó y permaneció junto con Craig Rodwell, propietario de una de las principales librerías LGBT de Manhattan; quien se les unió al grito de “Gay Power” .  Si bien no muchos repitieron la consigna, un grupo mayor se autoconvocó a la noche siguiente y dieron pelea a la policía.

Si no hubiera sido por Rodwell y el presidente de “Mattachine”, Dick Leitsch, aquellas dos noches de levantamiento podrían haber terminado en nada.  Unos años antes, sucedieron en California dos eventos similares que cayeron en el olvido.  Pero el día siguiente de Stonewall, equipos de activistas comenzaron a recorrer el barrio y sus alrededores repartiendo proclamas y difundiendo sus reclamos:  “Saquen a la mafia de los Bares” y “Basta de razzias policiales” decían los panfletos que entregaban a mano abierta.

Los activistas tenían un accionar bien estructurado: Lugares fijos, reuniones frecuentes  y encuentros totalmente articulados.  En cuestión de días, la Mattachine Society organizó  una asamblea en su sede para planear de inmediato el siguiente paso.  Fue la última: los asistentes comenzaran a manifestarse de manera caótica, y plantear acciones drásticas. Pero sin el precedente de las reuniones organizadas y las propuestas  concretas, todo podría haber terminado ahí. Luego, los militantes se reagruparon en el flamante Frente de Liberación Gay. Para juntar fondos, comenzaron a organizar fiestas los viernes a la noche.  En cuestión de semanas, la comunidad LGBT pasó de esconderse en un bar vigilado por la mafia a bailar en sus propios festejos para poder financiarse.

Durante los meses siguientes el Frente de Liberación Gay mantuvo sus reuniones  para medir los alcances de lo sucedido, planificar las siguientes acciones y evaluar la manera más conveniente de ejecutar sus demandas.  Mientras tanto, Rodwell  (el dueño de la librería gay) decidió organizar una marcha para conmemorar los hechos de aquél 28 de junio de 1969. Había nacido la Marcha del Orgullo.  Desde 1970 ha habido miles de desfiles, pero para aquel  momento,  la idea de Gays, Lesbianas, Bisexuales y Trans saliendo del clóset a manifestarse multitudinariamente en las calles, era revolucionaria.

Rodwell hizo lo que cualquier persona inteligente haría para organizar un evento: Convocó a un grupo de sus más confiables amigos y colaboradores para planear hasta el último detalle. Se reunían todas las semanas en la librería con un objetivo humilde, realizable: llamar a la gente a que se muestre en la calle en determinado domingo de 1970.  Congregó a todas las facciones que proliferaron luego de la revuelta, pero no para ponerse de acuerdo en alguna causa sublime o para manifestarse en la puerta en una docena de organismos gubernamentales, protestar por todo lo que todo el mundo hizo mal y discutir sobre la cuadratura del círculo. Simplemente los invitó a que salieran del Closet, tal como decía la vieja consigna LGBT. Y así lo hicieron.

Cuando Rodwell salió de su librería aquél domingo al mediodía, un año después de la revuelta,    apenas lo seguía una docena de manifestantes. Pero cuando comenzaron a marchar desde Stonewall por la Quinta Avenida, camino al legendario Central Park, la cantidad comenzó a crecer hasta convertirse en una multitud de gays, lesbianas, bisexuales y trans que por primera vez en la historia, se mostraban orgullosos por la calle. Y así comenzó la leyenda de Stonewall. Estratégica, discreta, bien planeada, original (en aquel momento), la  marcha de Stonewall es la manifestación pura del éxito de un movimiento social. Fue el día del cumpleaños de Stonewall, no el de su nacimiento, lo que coronó el triunfo de la Revolución Gay.

Fuente: The New Yorker

Anuncios

1 comentario

Archivado bajo Actualidad, Comunidad, Derechos, Uncategorized

Una respuesta a “Día del Orgullo: Stonewall y la importancia del activismo.

  1. Pingback: Orgullo Gay y la Revuelta de Stonewall

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s